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Biografia Tazio Nuvolari 2ª parte

GRANDES FIGURAS DEL AUTOMOVILISMO MUNDIAL

03nuvolariEn 1926, Tazio aun compite sobre su Bianchi 350, la legendaria “Flecha Celeste”, ganando la mayoría de las carreras en las que participa. Su fama sigue creciendo. Se le comienza a denominar por las masas “Il Campionissimo”, haciendo referencia a sus victorias sobre dos ruedas, pero Tazio sigue apasionado con los coches.


Al año siguiente, al volante de un Bianchi Tipo 20, toma parte en la primera edición de la “Mille Miglia”, finalizando en décima posición. Pero los mejores resultados de la temporada los obtiene al volante de su propio coche, un Bugatti 35, obteniendo dos premios absolutos y uno parcial en el “Gran Premio Real”, en Roma, y en el “Circuito del Garda”.

En 1928, Tazio toma una decisión importante: con la idea de intensificar su actividad como piloto de carreras, crea su propio equipo de competición en Mantua. El debut de la Escudería Nuvolari, el 11 de Marzo, es un éxito: nueve días después del nacimiento de su segundo hijo, Alberto, Tazio logra la victoria en el Gran Premio de Trípoli, logrando su primera gran victoria internacional.

1929 fue uno de los años más difíciles en la vida y carrera deportiva de Nuvolari. Nuvolari se costeaba asimismo sus participaciones en las carreras, lo cual no era nada barato. Tazio intenta rehacer su economía, alternando su carrera como piloto con la de vendedor de coches. En lo referente a la competición, Nuvolari participa con varios coches (Bugatti 35C, OM 665 Speciale, Alfa Romeo 6C 1750SS, Talbot 1500...) pero obteniendo unos resultados muy pobres. Para Tazio, 1929 fue un año para olvidar.


Afortunadamente, su vida da un giro en 1930, y las cosas vuelven a su cauce. Tazio firma por Alfa Romeo y se prepara para su primer test. Las cosas no le pueden salir mejor en su debut oficial con la Escudería Alfa Romeo: al volante de un Alfa Romeo 6C 1750, obtiene el triunfo en la cuarta edición de la “Mille Miglia” estableciendo un nuevo récord. Tazio se convierte en el primer piloto que completa el largo y extremadamente trazado de la “Mille Miglia” manteniendo una velocidad media superior a los 100 km/h. Este hecho le hace inmensamente popular. Esta carrera será siempre recordada por un acontecimiento memorable de competitividad, que aun hoy sigue generando asombro y discusión: tras un largo y duro duelo de Tazio intentando alcanzar a Varzi, Nuvolari consigue adelantarle apagando las luces en los últimos kilómetros, para no dar tiempo a Varzi a reaccionar.

En el año 1930, Nuvolari compite en carreras más asiduamente que antes, alternando carreras regulares con pruebas especiales, sobre todo ascenso de montaña. En la Trieste–Opicina, Nuvolari consigue el primer triunfo para la recién nacida Escudería Ferrari. Tazio también gana la Cuneo–Colle della Maddalena, la Vittorio Venetto–Cansiglio, y el Tourist Trophy en el circuito de Ards.

1931 fue uno de los años más intensos de Nuvolari. obteniendo 3 grandes victorias absolutas sobre 7 posibles: la Targa Florio, el Grand Prix de Italia, y la Copa Cianno. En el Real Gran Premio de Roma, Tazio pilotó un viejo Bugatti 35 C, compitiendo en el resto de carreras a bordo de los Alfa Romeo de la Escudería Nuvolari.


 

Biografía de Tazio Nuvolari 1ª parte

GRANDES FIGURAS DEL AUTOMOVILISMO MUNDIAL

 

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Tazio Giorgio Nuvolari nació en Castel d'Ario, una población cercana a Mantua, en 1892. Tazio era un chico muy travieso y activo, no le gustaba estudiar, lo que más le interesaba era el deporte. Su padre era un notable ciclista, y su tío, Giuseppe, era un campeón, ganando varias veces el Campeonato Nacional Italiano. El joven Tazio siempre sintió una gran admiración por su tío, y de esa admiración nacería una leyenda.

En 1904, Tazio fue por primera vez espectador de una carrera de coches. Fue en el circuito de Brescia, y quedo absolutamente impresionado por la velocidad que alcanzaban los coches, la semilla estaba plantada. En los años 1904 y 1905, ocurrieron dos hechos muy importantes que marcarían su vida para siempre. El primero de ellos, fue el día que su tío Giuseppe le dejo conducir una motocicleta. El segundo, y aun más significativo, fue el día que robo el coche de su padre y se fue a conducir en una noche de luna llena. Más tarde, Tazio comentaría de este incidente: “Tenia 13 años, ¿qué velocidad pude alcanzar? Unos 30 km/h, no más”.

Tazio obtuvo el carnet de moto de competición en 1915, cuando tenía 23 años. Unos meses después, estallaba la Guerra, y Tazio se alisto en el ejército como conductor. Su puesto en el ejército le permitió conducir ambulancias de la Cruz Roja, coches de correo, y ser chofer de oficiales. El oficial al que servía le dijo: “Escúchame, olvida el conducir, tu no sirves para esto”.

El 20 de Marzo de 1921, a los mandos de un Ansaldo tipo 4, participo en su primera carrera de coches: la “Copa Veronesa de Regularidad”, acabando en primera posición. En 1923, y a la edad de 31 años, Nuvolari decidió dedicar su vida a las carreras, tanto de coches, como de motos. Compitiendo principalmente en motos, no tardo mucho tiempo en estar entre los mejores, obteniendo varios premios, sin embargo, con los coches no tenía tanta suerte.


Durante 1924, las motos tomaron preferencia sobre los coches en la vida de Tazio (participo en 19 carreras de motos frente a tan solo 5 de coches). Tazio consiguió su primera victoria absoluta en el “Circuito Golfo del Tigullio”, conduciendo una Bianchi de 2 litros. Mientras Tazio participaba en eventos a bordo de su Chiribiri Tipo Monza, se encontró cara a cara con un hombre que sería otra leyenda en el mundo del automóvil, aunque no como piloto: Enzo Ferrari. El gran hombre de Modena, escribiría mas tarde de este encuentro en sus memorias lo siguiente: “La primera vez que conocí a Nuvolari, fue frente a la Basílica de San Apolinario, en Classe, cerca de Ravena, durante la celebración del 2º Circuito del Savio. En un primer momento, no tome en ninguna consideración a aquel hombrecillo pequeño y delgado, pero durante la carrera, me di cuenta de que ese “hombrecillo” fue el único que me puso en aprietos, y a punto estuvo de quitarme la victoria. Fue notable, pues mientras yo pilotaba un fabuloso Alfa Romeo 3 litros, el iba al volante de un Chiribiri. Cruzamos la línea de meta en ese orden, y lo mismo ocurrió unas semanas después en el Circuito del Polesine”. Esta anécdota, no pasaría de eso, de no ser porque el Alfa Romeo RL Sport que llevaba Ferrari, tenía un motor de 2994 cm3, frente a los 1486 cm3 del Chiribiri de Nuvolari.

En 1925, durante unas jornadas de pruebas en Monza, el 1 de Septiembre de 1925, le dejan un P2, el coche con más éxito de la época, para que lo pruebe. Durante las primeras cinco vueltas, va superando sus registros en cada vuelta,  quedándose muy cerca de la mejor vuelta conseguida por Antonio Ascari el año anterior. En la sexta vuelta, su test drive acaba de forma espectacular cuando el coche sale literalmente volando de la pista. El coche resulto seriamente dañado, y Nuvolari gravemente herido, pero, doce días más tarde, aun convaleciente, Nuvolari volvió a Monza, donde, con un vendaje especial, llevo su Bianchi 350 a lo más alto del podio, logrando el Gran Premio de las Naciones.